domingo, 29 de mayo de 2011

METAFISICA Y CISNES NEGROS

La metodología de Dirección de Proyectos está claramente orientada a la consecución de objetivos mediante la aplicación de técnicas y herramientas diseñadas desde la racionalidad y la efectividad que pretenden reducir la incertidumbre del desarrollo del proyecto a niveles de seguridad aceptables integrando procesos de iniciación, planificación, ejecución, seguimiento, control y cierre, cuyo resultado genera una base de lecciones aprendidas que se convierten a medio y largo plazo en un activo de la organización.

La gestión del riesgo en las actividades del proyecto es por razones obvias un proceso clave a lo largo de todo el ciclo de vida del proyecto, y a la identificación y análisis de riesgos quiero dedicar este post, ya que para las personas que como yo tengan una gran orientación al logro resulta muy interesante mantener una postura abierta respecto a la integración del mayor número de oportunidades en las estructuras teóricas de éxito para conseguir el objetivo en las mejores condiciones.


Identificación de riesgos. Metafísica o la verdad profunda de las cosas.

La complejidad de la identificación de los riesgos está en la imposibilidad de comprender el entorno en su totalidad. Es aquí donde la actitud metafísica puede ayudarnos a encontrar los puntos débiles de nuestro razonamiento. Nuestra verdad se compone de un montón de piezas relacionadas y una falsa sensación de seguridad se convierte en nuestro mayor enemigo por el sesgo que produce en nuestra percepción.

La metodología metafísica como línea de pensamiento cuestiona la estructura de la realidad desde tres aspectos clave:

-. El examen constante de la validez de las premisas o creencias, eliminando el sesgo en la percepción. Este proceso es clave en procesos creativos.

-. La identificación de la naturaleza de los acontecimientos y el problema del doble. El acierto en la interpretación de un hecho y la voluntad de asumir las consecuencias determinará una correcta toma de decisiones. También debemos estar preparados para asumir que en muchas circunstancias las expectativas generadas en relación a la forma de darse un acontecimiento exceden al hecho en sí, lo que puede generar insatisfacciones a las que podemos anticiparnos.

-. Cuidado con la tentación de arrojar el presente al pasado o al futuro para asimilarlo. El presente se hace muchas veces invisible por esta tendencia tan humana.

Sobre este tema os recomiendo un excelente ensayo relativo a este tema ’Lo real y su doble. Ensayo sobre la ilusión’’ de Clément Rosset, sobre el que escribiré algún otro post porque es tremendamente interesante en muchos otros aspectos.


Análisis de los riesgos. Los cisnes negros o el impacto de lo altamente improbable.

Una vez identificados los riesgos conocidos, determinaremos su impacto y su probabilidad de suceso otorgándoles una escala de valor, y cruzando esta información diseñaremos la estrategia de gestión adaptada a cada caso, pero ¿qué hacer con los riesgos desconocidos de baja probabilidad y alto impacto? Sobre este tema os recomiendo la lectura del articulo de José Monzó sobre el libro ‘’Los cisnes negros o el impacto de lo altamente improbable’’ de Nassim Nicholas Taleb. De él me quedo con estas tres ideas sobre las que os invito a reflexionar:

-. La ‘’falacia de la regresión estadística’’ o creer que la probabilidad de eventos futuros se puede predecir examinando acontecimientos de eventos pasados. Apunta una idea muy interesante acerca de la equivocada extracción de patrones contaminados por la toma de decisiones de personas condicionadas por el conocimiento de dicho patrón que con su actuación lo difuminan.

-. La ‘’falacia lúdica’’ o creencia en la similitud de la probabilidad estadística con la sucesión de los acontecimientos en la vida real.

-. El empeño de los seres humanos por comprender el mundo viviendo en la ‘’ilusión del orden’’ pretendiendo innovar en la planificación.

En definitiva el profesor Taleb nos anima a avanzar en la gestión de los cisnes negros confiando en nuestra habilidad humana para estar preparados ante las consecuencias previsibles de un suceso inesperado y tomar las decisiones adecuadas.

Como conclusión, me quedo con lo positivo del método racional, que nos regala la belleza equilibrada de una composición armónica en un círculo integrador, sin renunciar a la captura de los cisnes blancos que en su rareza positiva añaden valor e innovación a nuestros proyectos, y confío en la palabra del sr Taleb cuando afirma que al ser humano se le da mejor hacer que predecir. Que así sea.

lunes, 16 de mayo de 2011

¿ERES CREATIVO O IMPLEMENTADOR?

Esta pregunta surge de un Twitt donde se valoraba al implementador por encima del creativo, y quiero dedicarle un post para profundizar en el origen de esta idea y el potencial peligro de las consecuencias que de ella se pueden extraer. El tema me toca muy de cerca por mi profesión de arquitecto, ya que desgraciadamente, los arquitectos como colectivo tenemos la fama de ser muy ‘creativos’ y poco ‘resolutivos’, cosa que como podéis imaginaros no comparto en absoluto, aunque entiendo que al ser nuestra profesión un puente entre lo posible y lo material, inevitablemente se nos cuestione en la definición del alcance de nuestra labor.

Hay quienes opinan que las personas creativas carecen de la constancia y la rigurosidad para materializar sus ideas. Otros creen que los implementadores se limitan a seguir un plan previamente establecido. Parece que ambos conceptos se excluyeran o que tuvieran un orden correlativo dentro de un proceso, primero crear, después llevar a efecto. Cuánto daño hacen estas creencias tan afianzadas en muchas mentes al desarrollo de las habilidades de las personas y sus competencias dentro de las organizaciones.

Tanto la creación como la ejecución son conceptos que de tanto usarlos están devaluados. Despojar a las personas de cualquiera de estas dos capacidades innatas en el hombre es convertirlos en sombras de lo que son, oscilando entre la superficialidad divagante del creativo y la rigidez y estrechez de miras del mero ejecutor.

Yo defiendo que todos somos creativos cuando llevamos a efecto tareas con las que nos sentimos comprometidos. Y conseguimos resultados.

Otra cosa bien distinta es reconocer a qué nivel de detalle te gusta trabajar. Hay personas orientadas a la planificación de proyectos que desarrollan todo su potencial estableciendo relaciones en procesos que incluyen muchas tareas globales, y otras que disfrutan más trabajando en el desarrollo de tareas compactas que requieren una dedicación enfocada a un objetivo particular.

En cualquier caso, me posiciono a favor de la integración a la hora de extraer lo mejor de cada uno de nosotros en cualquier aspecto de nuestra vida. En los equipos que he liderado mi esfuerzo siempre ha ido orientado a transmitir la importancia de la tarea a realizar por cada miembro del equipo y su responsabilidad en el logro del objetivo final, dejando a cada profesional realizar su trabajo con libertad dentro de los parámetros de calidad previamente establecidos. Conseguir de este modo el compromiso de los recursos dentro de una organización es asegurar el éxito del proyecto.

La idea de separar la creatividad de la implementación me devuelve el eco de unos tiempos que espero no vuelvan jamás donde no se esperaba nada de las personas que fuera más allá de su capacidad de producción bajo la supervisión de un superior. Si algo positivo podemos extraer de los malos tiempos que corren son las enormes ganas que todos tenemos de trabajar y volver a comprometernos con proyectos que ayuden a recuperar la confianza que muchos han perdido en nuestro país y en nuestra economía.

Saludos a todos y muchas gracias por leerme.

sábado, 14 de mayo de 2011

DEALING WITH CREATIVITY

Hoy me apetece compartir con vosotros algunas de mis ideas acerca de la creatividad. Hoy en día es una palabra que todo el mundo utiliza, pero que conlleva actitudes que poco se practican. Por otra parte, ser denominado ‘’creativo’’, sobre todo en el ámbito empresarial, lleva por lo general asociado una falta de rigor en los resultados, que más que beneficiar, perjudica a aquellos que lo son o que intentan defender sus argumentos o procedimientos con el arma de la creatividad.

Mi primer enfrentamiento profesional con el proceso creativo tuvo lugar el día que me senté delante del papel en blanco para alumbrar mi primer proyecto. Ese momento es crítico para todos los estudiantes de arquitectura, quieres crear, pero pasa lo mismo que con la famosa frase de ‘’no pienses en osos blancos’’, cuando invocas a las creatividad ordenándote crear, normalmente consigues justo lo contrario, es decir, seguir en blanco.

Mi forma de salvar la crisis del papel en blanco tiene que ver con mi manera de entender la creación de valor. En primer lugar, entiendo la creatividad como un estado mental a un nivel de concentración y de receptividad superior en el que se construyen relaciones innovadoras dentro de un sistema. Hay diferentes formas de conectar el interruptor de la creatividad, yo os cuento una que a mi me funciona.

A la hora de desarrollar un proyecto creativo concreto pueden darse dos situaciones, que tengamos un enunciado o tema sobre el que trabajar, o que incluso el tema sea parte del trabajo personal a realizar.

Supongamos que nos encontramos en el primer caso. Yo trabajaría en primer lugar desmenuzando todos y cada uno de los factores objetivos que condicionan el proyecto, enumerándolos, analizándolos, agrupándolos, en definitiva, ejercitando la mente y conociendo a fondo las premisas de mi proyecto. Hasta ahí no hay creatividad, sólo administración.

Una vez dominado el objeto del proyecto, hay que llamar a la inspiración y para mí es muy importante entonces recurrir a mi álbum de impactos, una especie de inductores de la creatividad, es decir, a todo aquello que me ha llamado la atención, que me ha conmovido, que me ha hecho pensar. De algún modo todos los datos de mi proyecto están programados en mi cabeza y al activar mi mente con recursos seleccionados encuentro muchas veces el nuevo mapa de relaciones del proyecto. Este proceso no es lineal, hay muchas idas y venidas, y se retroalimenta. Por supuesto el resultado siempre es objetivo, medible y riguroso en el cumplimiento de los objetivos del proyecto, en definitiva, en su calidad. Y lo más importante, el discurso es coherente, sólido y al mismo tiempo innovador.

Si el tema es libre, el proceso es prácticamente el mismo, con la ventaja de investigar en la línea que más te seduzca. En cada proceso creativo finalizado con éxito se adquieren más habilidades y más facilidad en la creación de vínculos de valor. Y digo con éxito porque lo contario en sólo divagar.

Y después está como no, el oficio. Cuando las condiciones externas no son propicias para desarrollar las competencias creativas, o las tareas a realizar no lo requieren, ahí está la experiencia y el saber hacer para resolver los problemas.

Los procesos creativos son fundamentales en la gestión del cambio y en la implementación de soluciones estratégicas. Profesionales capaces de innovar en la identificación de los nodos y revelar el ‘story line’ que más valor aporte a la organización son los que cualquier empresa necesita para evolucionar hacia la excelencia.

domingo, 8 de mayo de 2011

PROFESIONALES Y EMPRENDEDORES

         Estoy en pleno curso de dirección de proyectos y además trabajando estas últimas semanas en temas relacionados con consultoría comercial y marketing, y voy fatal de tiempo, pero esto del blog es adictivo y quería escribir este post para compartir con vosotros mis últimas reflexiones acerca del significado del emprendimiento en el mercado de trabajo actual.

Creo que la crisis económica ha supuesto una revolución en la concepción personal de la carrera profesional y que va a tener un efecto positivo en las relaciones laborales que se establezcan en el futuro porque nos ha convertido a todos de alguna manera en emprendedores. ¿Las transacciones trabajador - empresa podrán entenderse a partir de ahora como un mercado B2B ‘’business to business’’?

El fenómeno del nuevo emprendimiento profesional va de la mano de la gestión de la marca personal, el cuestionamiento de la relación ser-hacer y el uso de las redes sociales como canal de soporte y comunicación.

La marca personal comprende todas las capacidades logros y habilidades, adquiridas y más allá, todo lo que podemos alcanzar en el futuro. La marca personal está cargada de experiencia y potencial. Es el sello de calidad de todo lo que yo produzca, pero atención: mi marca no es mi producto, es mucho más que eso. Mi marca respalda el servicio, y es sobre todo una fuente de confianza.

Como emprendedor no sólo soy lo que hago, sino que empiezo a pensar a producir en términos de mercado; mi producto se especializa y mis habilidades y capacidades se amplían. La marca se posiciona en el mercado con la estrategia definida en el plan de negocio y el producto se introduce en el segmento target a través de la propuesta de valor.

  1. Ofertaré mi producto diseñando propuestas de valor orientadas a las necesidades de cada cliente.
  2. Lanzaré diferentes productos dirigidos a segmentos distintos.
  3. Consolidaré mi marca personal como respaldo a mis servicios.

Me ha gustado mucho el concepto de marketing ‘’propuesta foco de resonancia’’ a la hora de diseñar una propuesta de valor. Creo que es una estructura de éxito tanto en ventas como en negociación, y que responde a un gran conocimiento del producto, la competencia y sobre todo las necesidades del cliente a corto y medio plazo. La clave está en convertir la diferencia positiva de la competencia en un punto de paridad y centrarse en uno o dos puntos positivos de nuestra oferta demostrando y documentando su valor superior.

Si aplicamos esta herramienta a nuestra promoción profesional aprenderemos a relativizar el valor de nuestras capacidades analizando nuestro perfil desde un punto de vista más abierto y seremos más eficaces en el logro de nuestros objetivos.